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viernes, 4 de febrero de 2022

El Cerro de los Ánsares

 

 Es uno de los espectáculos mágicos y míticos de Doñana; ocurre cada año desde hace cientos, sin que nadie sepa explicar a ciencia cierta la razón.

Dicen que han censado este año 14.000 ánsares en Doñana, y será. Pero la marisma está tan seca, el agua que hay está tan concentrada en apenas tres zonas que deben ser todos los que caben en estas circunstancias.

Al cerro cada amanecer de este invierno han entrado sólo unos cientos, en el mejor de los casos; pero el espectáculo se ha repetido, aunque la escala haya sido más pequeña.

Soy afortunada, sigo teniendo la inmensa suerte de disfrutar de esta magia.

A estas alturas algunos ya se habrán ido rumbo al norte, la mayoría se estará preparando para partir y sólo una pequeña muestra será capaz de aguantar la primavera y el verano cálido y seco de este pequeño paraíso. Buen viaje a los que se van y esperemos que el invierno que viene sea más próspero para todos.





jueves, 25 de febrero de 2021

Hay experiencias que no tienen precio, definitivamente

Cada día me gusta más esta Doñana tuya, padre. Cada día soy más consciente de haber llegado a ella tarde, pero me alegra mucho pensar que más vale tarde que nunca.. ese optimismo tozudo, que a veces me acompaña.

Tarde porque ya no tengo la viveza y la inquietud de hace unos años, tarde porque esta Doñana no es la que era y los cambios de los años recientes son tantos y tan rápidos que, como con el cambio climático, nada se adapta de manera suave, tarde porque muchos de los habitantes de Doñana, esa gente que la sueltes donde la sueltes de este territorio sabe donde está y conoce anécdotas de cada sitio, se han marchado o se irán pronto, como tú; y tarde sobretodo porque no me dio tiempo a compartirla contigo más que un poquito. 

Sí, ya sé, casi nací aquí, me crié dentro de Doñana, oyendo las novedades por la emisora, aún me dio tiempo a conocer y apreciar ese artilugio que sonaba estridente dentro y fuera de casa, disfruté de vivir en el campo, de pasear por entornos vedados a otros, nos trajiste a tus rincones favoritos tantas veces, y aprendimos a admirar la belleza de esta tierra, la nuestra, contigo. Soy consciente, porque los he vivido, de algunos de los cambios importantes de Doñana, sé lo que era tomar un café de pucherete en una fría mañana de invierno, después de haber visto amanecer en algún lugar precioso, escogido por ti.

 Tengo suerte, mucha suerte, he sido y soy increiblemente afortunada. Pero aún así, llegué tarde; triste que sólo ahora me dé cuenta, ahora que de verdad es demasiado tarde.

Como te decía, soy afortunada hasta un extremo increíble. Cada día soy consciente, pero algunos días no sé ni como gestionarlo. Puedo parecer inexpresiva, puede que no dé saltos de alegría, pero me llevo el corazón tan lleno de sensaciones maravillosas, que quizá es por eso que quiero disfrutarlo con calma y sin aspavientos.

Salir al amanecer con niebla espesa y frío, que según avanzas por la marisma la niebla sea cada vez más espesa, que un paisaje de por sí inquietante y casi ausente de referencias se vuelva completamente blanco y monotóno, oir sólo el chapoteo de los cascos del caballo en el fango y el agua rala, escuchar apenas los reclamos nupciales de algunos de los habitantes de esta tierra hostil, reconocer una veta o un caño, sorprenderte de lo seco que está un determinado lucio, llegar a aquellos lugares donde nunca había estado, ver en primera persona nidos, parejas, huevos... 

Compartir un trozo de pan, unas latas, un poco de chorizo y unas naranjas, con los pies embarrados, junto a un pozo o una valla allá donde el silencio lo llena todo, escuchar historias de la marisma, confidencias e inquietudes de alguien para quien la Marisma es su casa.

Son experiencias que no tienen precio, pero de un valor incalculable, sobretodo para el espíritu. La Marisma enamora, engancha y llena, tú lo sabías bien y lo disfrutabas. 


Llegué tarde también a salir a caballo contigo, te negaste a acompañarme (a acompañarnos) por esa extraña elegancia tuya, esa vanidad que te impedía subir al caballo desde un poyo o bajar del caballo con ayuda de otros, y no creas que no lo entiendo, pero a mí egoístamente, me faltó compartir contigo unas horas a caballo y lo siento; habrían hecho de una experiencia sin precio un recuerdo imborrable en mi memoria. Aún así, gracias siempre por permitirme Vivir.



 

lunes, 1 de febrero de 2021

Enero en Marismillas

 Ha sido un mes de frío, de algunas lluvias, de mucha niebla y de algunos días de sol.

Las grullas y los ánsares están aún por aquí, pero me temo que no tardarán demasiado en volar lejos, es ley de vida e inevitable que regresen a tierras norteñas para seguir con su ciclo vital.


Bando de grullas, con adultos y jóvenes en las marismas de Doñana.

Las grullas son enormes y tienen un vuelo magestuoso, pero lo más impresionante es su canto, que además, por cierto, les da nombre. Escucharlas al atardecer en el silencio inmenso de la marisma llana es espectacular.



Estas imágenes son quizá las más típicas del invierno en Marismillas. La invernada este año está siendo maravillosa; los ánsares no han sido muy numerosos, pero de flamencos y patos sí que vamos bien surtidos.



Hay agua en la marisma y se nota, ha sido un otoño dentro de la media en lluvias, y en enero también ha llovido algo, no demasiado pero algo (a ti te parecería poco, como siempre), tengo esperanzas en una primavera de lluvias, para que la cría sea buena también en la marisma este año, a ver qué pasa.

En el mar ha habido temporales y días de calma, ha habido negrones muy cerca de la costa algunas mañanas y un día hubo un grupo grande de alcatraces pescando a buena distancia, pero yo no llevaba la cámara, me habrías matado de haber estado aquí. 


En fin, esto ha sido más o menos el mes de enero por Marismillas. Y febrero ya ha comenzado.... vamos a por él.



viernes, 11 de diciembre de 2020

Amanece, que no es poco


 Es un día raro para estar aquí, no hace mucho frío, está nublado y llovizna a ratos. 

La marisma sólo tiene agua en los lucios grandes, los caños aún no corren y el "salao" está seco, completamente marrón, lo que le da a la marisma un aspecto aún mas oscuro.

El sol no ha salido de detrás de las nubes, sólo un leve rubor de las más atrevidas nos ha indicado que ya había amanecido.

No hay muchos ánsares en Doñana, no hay muchos ánsares en este lado de la marisma, así que no era de esperar que entreran demasiados al Cerro. Aún así, ha sido un espectáculo maravilloso, raro, pero maravilloso.

Intentaré repetir pronto.

viernes, 4 de diciembre de 2020

Falta mucho para verla llena

 Pues sí, no se puede decir que la marisma esté llena, pero ya va cogiendo agua.

Los lucios están ya con agua, hay patos y algunos ánsares incluso. Ya todo lo que llueva quedará, ojalá siga como hasta ahora. Va buen otoño, y ojalá sea buen año.











En fin, a disfrutar de un otoño precioso. Y además empezando el puente de la Inmaculada.

¡¡Y que nos quiten lo bailao!!


 

Ojalá estuvieras aquí, que no he dado con el carril que quería en el Cerro, a ver si el próximo día soy capaz, te lo contaré.




jueves, 26 de noviembre de 2020

Llueve, sí hoy llueve

 Van ya casi cien litros entre ayer y hoy.

Estarías contento, no cae en el mar sino en tierra, sobre la marisma, en las dunas, en el pinar...

Hay setas, y huele a mojado. Hay charcos frente a la entrada del palacio y en los carriles. Da gusto.


El "señor de la playa" ha cazado y comido bajo la niebla y la lluvia. 

Esperamos con ganas la anegación de la marisma y la llegada de las invernantes, deseando estoy ver patos, ánsares y limícolas en los lucios, y libres refugiadas en las vetas.

Ojalá nos espere un invierno también lluvioso.

Hoy no hace frío, pero pareciera que pudieran bajar las temperaturas en los próximos días, a ver si es verdad. 


sábado, 14 de noviembre de 2020

Paseo de atardecer

 He estado paseando en la playa hoy. Con el trajín de estas últimas semanas hacía días que no bajaba al atardecer, y hasta estar allí hoy no he sido consciente de cuanto lo echaba de menos.

Creo que a Quinto le pasaba igual.

Como siempre, es imposible no pensar en ti. Habrías disfrutado, como tantas otras tardes disfrutamos del paseo, con Josefa y hasta con Curra. Pasa el tiempo...

El sol ha estado discreto en su despedida hoy. Mañana más.

martes, 10 de noviembre de 2020

Otoño, puro otoño


 Ha llovido, no en exceso, pero no está mal.

Las mañanas y las noches son frías, 

a medio día la temperatura se templa

y al sol incluso hace calor.

Al atardecer y en las primeras horas sin sol

 se oye algún que otro bando de gansos,

que vienen por fin llegando.

La marisma está aún bastante seca, 

no se puede decir que esté ni borracha,

pero ya hay agua en algún lucio

 y los caños empiezan a inundar sus zonas aledañas.

Allá por el norte se ha segado todo el arroz.

Los cotos verdean tímidamente después del yermo verano.

Las bellotas van cayendo.

El ciclo sigue y el paisaje cambia.

Y los flamencos dan color aquí y allá a un otoño cierto,

preludio indudable del invierno que se acerca.


martes, 27 de octubre de 2020

A veces me cuesta tanto...





Sí papá, a veces me cuesta mucho no derrumbarme. Sé que no es lo que tú querrías, no es lo que me has enseñado.... pero es muy difícil estar siempre “bien”.

La otra tarde parecía que el atardecer iba a estar precioso (al final no fue así, como tantas otras veces nos ha pasado) así que monté a Mico y Ratón en mi coche, que era el tuyo, y nos fuimos a ver atardecer a la playa. Aunque no fue espectacular, dimos un buen paseo por la playa, corrimos y disfrutamos del rato, hasta que la luz casi se había ido. Hacía fresco, como corresponde a esa hora en esta época del año.

Ya de vuelta, en el coche, Ratón preguntó “¿donde está el abu?”, a mí solo me salió responderle “el abu no está”, pero Mico, con su candor y su infinita inocencia, le dijo “el abu no está porque está muerto, ¿no te acuerdas cuando fuimos a soltar las cenizas a la duna? Pues ese era el abu, que lo quemaron y se convirtió en cenizas”.
A mí se me hizo un nudo en la garganta y otro desgarrón en el corazón. 

Aquel día en la duna ellos lo hicieron más fácil.

Me hace feliz que te recuerden, los dos lo hacen, y siempre, como todo el mundo, con un recuerdo bonito y gracioso; en ellos también has dejado huella y me encanta, aunque a veces duela.



jueves, 22 de octubre de 2020

Ha llovido algo...


 Parece que por fin empieza el otoño, los días son ya bastante cortos y en esta semana por fin ha empezado a llover, de momento no es mucho, pero al menos es algo.

Cuando veo las nubes negras sobre el mar, descargando agua sobre agua, me acuerdo de cuanto te desesperaba que las nubes no se vaciaran en la marisma sino en el mar; y la cantidad de veces que pensabas que no había razón para que te molestase tanto, que nada te iba en ello, pero sin embargo, te pasaba lo mismo cada vez.

Te imaginarás que la marisma aún no ha cogido agua, aún no está ni borracha... para eso tiene que llover más, espero que así sea y que no apriete el calor otra vez.

La playa está brava, divertida, de esos días en los que no puedes quitar el ojo de la ruta porque no sabes nunca lo que te espera delante.

En fin, a ver como se presenta el otoño, ojalá sea año de setas.

viernes, 16 de octubre de 2020

Días de buitres


Estos días hay muchos buitres por la marisma, deben estar pasando hambre, y en la marisma hay comida.

Son días de buitres, no sólo en la marisma. Pero en algunos sitios no hay carroña de la que tirar, así que supongo que, más pronto que tarde, pasarán de largo.

 Yo no he conseguido verlos, pero dicen que, entre los buitres que entran a la marisma, hay dos alimoches jóvenes; lo que sí he visto son buitres de Rupell, al menos un par de ellos, y también algunos buitres negros.

 

 

No he conseguido ver ninguno anillado, pero me gusta pensar que alguno de ellos viene de Quintos, donde han tenido muy buena temporada de cría este año.

Seguiré pasando por la zona en los próximos días, quizá con un poco de suerte pueda ver los alimoches.


Como siempre, te seguiré contando.
 

viernes, 9 de octubre de 2020

Días raros, cuestión de paciencia.


 Son días raros, padre.

Hay muchas cosas que resolver, tanto en casa como en el trabajo, pero poco o casi nada depende de mí, y casi nada es rápido. Todo depende de unos tiempos que yo no marco y de unas acciones que yo no puedo realizar, así que estoy en compás de espera, repitiéndome continuamente que es cuestión de paciencia, que las cosas están enrumbadas.

Tengo suerte, lo sé. Hay mucha gente pendiente de mí, de nosotros. 

Y sobretodo, sigo trabajando aquí, en un lugar con estos amaneceres, con esta luz, con esta playa nuestra, que esto días de levante (a pesar del calor y los mosquitos) está espectacular, y me permite, en pleno mes de octubre bañarme tranquilamente.

Lo único malo es que no llueve, y no hay previsión de lluvias al menos en lo que queda de mes. Si lloviera este otoño-invierno en condiciones, esto ya sí que sería el paraíso.

A ver si me dejan hacer algunas de las cosas que quiero, ayúdame padre, sé que no me has dejado de la mano, te siento, pero ayúdame. Espero no defraudarte y haber aprendido de ti lo suficiente.

Te quiero y sigo echándote mucho de menos dos meses después. Sí, dos meses ya... quien lo diría.

Me da lástima que aquellas personas por las que más hiciste no valoren todo lo que arriesgaste por ellas, y no sean conscientes de lo fáciles que les has dejado las cosas. Me pregunto con frecuencia qué sería lo que te llevó a rodearte de personas así y qué te aportaba a ti este tipo de relaciones; me consta que sabías que lo dabas todo a cambio de casi nada y que eso para ti fue suficiente; pero ahora que ya no estás ¿como es posible que ellas sigan ciegas a tu esfuerzo? ¿Es egoísmo o carácter? ¿Fue amor alguna vez o solo era provecho y beneficio a su favor? Porque lo que tengo claro es que lo hoy deben sentir no es amor, si fuera eso el comportamiento sería indudablemente otro.

En fin, me voy ya. Este fin de semana aprovecharé para ir a Portugal, vienen Tia Yola y sus niñas, así que yo me siento más liberada y voy a aprovechar, para cuando no toque. Lo dicho padre, te quiero y te echo de menos, aunque te hablo mientras conduzco por la playa.

sábado, 3 de octubre de 2020

Viajes de ida y vuelta...

 Hay algunas cosas feas en este trabajo, una de ellas para mí es tener que ir a Madrid. Vaya jaleo, ruido, ajetreo... deseando venirme estaba.

Pero ha sido un viaje productivo, creo que he resuelto cosas, he hablado cara a cara con la jefa, tiene las ideas muy claras y va a intentar ayudarme en todo lo que pueda, me consta que ya ha negociado cosas por mí. Las intenciones son buenas, sólo falta que cristalicen realmente.

Habrá que tener paciencia, porque los plazos no los marco yo, ni siquiera ella... los plazos serán dilatados para cualquier solución, pero mi esperanza es que las soluciones que se den sean definitivas.

No sé si a ti te gustaría el rumbo que están tomando las cosas. Por arriba creen que la situación es ya insostenible por más tiempo y yo, después de que me hayan contado algunas conversaciones, creo que también; me da lástima porque yo creo que podríamos complementarnos bien, y creo que el tiempo invertido por ti en este equipo era una buena inversión, lo que pasa es que no todos están de acuerdo; hay quien a mí no me considera parte del equipo, y me siente como una amenaza, yo creo no serlo, aunque es verdad que de natural asumo las responsabilidades, me lo pidan o  no y quizá sea eso lo que no le cuadra.

En fin, intentaré tener paciencia, seguir haciendo mi trabajo y tirando adelante con la carga, a veces demasiado pesada y mucho más al llevarla en solitario. Te echo de menos cada día, sobretodo nuestras conversaciones, lamento no haber sido capaz de llegar a escribir tus memorias, contigo se pierden la mayor parte de las anecdotas, pero es que eran tuyas, de nadie más.

La vuelta desde Madrid ha sido lo más agradable. Sentir calor y apoyos, contar con compañeros de los de verdad, de los que gusta tener cerca. Eso sí lo he disfrutado.





miércoles, 23 de septiembre de 2020

El viernes llovió algo

El viernes llovió algo, como siempre, donde menos agua cayó fue aquí en Marismillas, a penas fueron siete litros; en Matalascañas fueron trece y en Almonte cuarenta. Ya sabes como son estas tormentas de final de verano, descargan donde descargan y para el resto no queda nada.

Mira si llovió poco que el domingo mismo pude irme a casa por la marisma.

 
 
Estos días atras también  he estado aprovechando la marisma seca para conocer caminos y sitios nuevos, he tenido la suerte de ir en algunos casos acompañada y es un autético privilegio. Me encanta escuchas historias y aprender nombre, sitios, plantas... un lujo. 
 

Sitios que no conocía, llenos de magis y de historia. Acabas con los ojos llenos de llano, con la sensación de pequeñez en la inmensidad del vacío. 
Este año los añmajos han proliferado de manera espectacular, y a estas alturas tiene ese color rojizo tan característico y peculiar. Es bastante impresionante, la verdad.

Por fin conocí esta casa, este palacio. Me sorprendió la ubicación, a pesar de haberlo visto desde distintas perspectivas y me lleva a imaginar la vida en un lugar tan remoto e inaccesible. Ahora es sólo morada de una pareja de discretas lechuzas, refugio de jabalíes y pronto, si nadie lo remedia, será una montaña de escombros. 

En esta veta encontré unas conchas de cañaillas que deben tener uno 1.800 años de antigüedad, casi fosilizadas, preciosas y míticas, al menos para mí.

Me temo que algunos días más podré "marismear" antes de que llueva, todo tiene sus ventajas.
 

jueves, 17 de septiembre de 2020

Mini vacaciones

Al final las vacaciones han quedado en apenas un fin de semana un poco largo, ya habrá tiempo de mas, pero esta vez se me han quedado muy muy cortas. 

Han sido días raros, también estabas allí.

En el mirador, en el muladar, en la casa... 

La berrea era espectacular, la tarde en el mirador, gran paseo por la mañana. Madroños, buitres y robles. 

Buitres y cigüeñas negras, pero la  cierva era blanca.













martes, 8 de septiembre de 2020

Hoy marisma.

 Hoy estaba la marea alta a primera hora de la mañana, así que he decidido venirme por la marisma; pensando también que ojalá llueva pronto este año, y se nos acabe esa opción muy pronto (sí, hay que tener fe).

La marisma está impresionante con la cantidad de vegetación que tiene, y que además va tomando ese color rojizo tan característico. Es un espectáculo.





 





 

A lo lejos en mitad de la llanura se ven los eucaliptos de Veta la Arena, y más allá la silueta tenue de Las Nuevas, y me acuerdo de que quería haber ido contigo hasta allí por la marisma, ahora tendré que buscar quien me acompañe, o investigar por mi cuenta cual es el carril que lleva hasta allí. Espero que alguno de los Brenes quiera acompañarme un día de estos, siempre tengo pendiente "marismear" con ellos.

¿Sabes lo que más me impresiona? Ver el ojo de Vetalengua, pequeñito y rodeado de vegetación; burbujeante y oscuro, como siempre.


La verdad es que soy muy afortunada de tener un trabajo en el que buena parte del mismo se desarrolla en el campo, poder trabajar así es un auténtico privilegio. Tú lo sabías mejor que nadie, y yo lo voy aprendiendo, gracias por la confinza en mí misma que supiste darme. Gracias por abrirme los ojos al mundo, en todos los sentidos.

Mañana me voy de vacaciones unos días, también te iré contando.

viernes, 4 de septiembre de 2020

jueves, 3 de septiembre de 2020

Una tarde de final del verano

 Ayer estaba precioso el campo, y eso que estos días de final del verano, son los más tristes en Doñana, pero este año la marisma está tan peculiar, tan roja... Tuvimos suerte con los mamíferos, vimos un zorro, jabalís, ciervos y bastantes gamos, en los llanos escuchamos la berrea, pero ninguno de los machos que vimos se dignó a berrear para nosotros. La marisma, como te digo es un espectáculo aunque está completamente seca, hay bastantes vacas y yeguas, mezcladas con los ciervos y gamos en la vera. La playa es un espectáculo de gaviotas y ostreros, también hay charranes, charrancitos y empieza a haber grupos numerosos de correlimos, y ayer había cuatro avocetas, hoy un morito.

Encontramos una gaviota con el ala rota, la pobre se había enganchado en un anzuelo, de esos que son un pescadito con una piña de anzuelos delente y otras detrás, tenía una piña enganchada en la pata y otra en el ala y parece que al intentar liberarse se había roto el ala, conseguí desengancharle los anzuelos, pero no había mucho más que se pudiera hacer por ella, me queda como único consuelo haberle aliviado el dolor.

Me volví por la playa (era lo más lógico, sí, lo sé) el sol se ponía justo cuando pasaba por la vuelta de Malandar, había cientos de gaviotas y charrancitos descansando en la orilla, pero ya sabes que soy cagueta, así que no las levanté, un día cuando vaya con alguien lo haré, pero ayer no lo hice. De todas formas, hice algunas fotos con tu cámara, ya te enseñaré algunas si valen la pena.

Ya de vuelta, a la altura de Zalabar, me crucé con un precioso zorro deambulando por la playa, en busca de la cena supongo. Ya sabes que me encantan los zorros, me parecen muy listos además de guapos.

Será por esto que me gustan tanto

Viendo esta foto, que me encanta, pienso en la infancia mágica y maravillosa que hemos tenido, que nos has dado. Te lo he dicho muchas veces y te lo repito ahora, no cambio esa infancia nuestra por nada del mundo y mucho menos por dinero, ya lo sabes.


miércoles, 2 de septiembre de 2020

Y empezamos septiembre...

 Ea, pues ya se acabó agosto... recuerdo que el año pasado te apostaste junto a la carretera norte un buen rato, haciendo cortes de manga a la caravana de coche atascados de salida.

Y este año no ha habido ni caravana, parece mentira pero la temporada se ha acabado de manera mucho más radical que otros años; ya no queda casi nadie en Matalascañas... y yo me alegro. Entiendo que es un mal plan para nuestra economía, pero yo (como cada año) estaba deseando volver a la calma.

Ayer vio Antonio, y fotografió con el móvil, un buitre negro cerca de Juncabalejo, dice que había también varios leonados poados en los postes de la valla, yo quería haber ido a verlos, pero se me hizo tarde... poco a poco iré encontrando tiempo para salir al campo, para hacer lo que me vaya apeteciendo, para estar tranquila en casa y poco más, sólo quiero eso, parar y hacer lo que me venga en gana y en ánimo.

 

 Hoy tengo una visita, y es cuando más te echo en falta, porque me gustaba comentar contigo el recorrido que tenía pensado y que me orientaras en las mejores opciones, según las circunstancias. Pero ahora no tengo con quien comentarlo. Así que te lo contaré por aquí, como siempre más para mí que para ti, la marea está alta a primera hora de la tarde, así que entraré por Malandar, pasaré por los llanos, aunque imagino que tenprano no habrá nada que ver, saldré a la vera por la punta del pinar y haré toda la vera hasta Vetalengua (a ver en qué punto me toca cruzarme con la cooperativa), de ahí al Cerro del Trigo y a la duna bonita y saldré por el carril de la cooperativa a la playa, haré la vuelta por la playa, espero no tener problemas en la punta de Malandar, ya sabes que siempre me da respeto, pero la haré con confianza. 

Ojalá veamos algún ciervo berreando. ¿Crees que me merecerá la pena volver a casa por la marisma o será demasiado tarde? Hoy hay luna llena y no tengo claro que será mas bonito, si la playa o la marisma. ¿qué harías tú?. Yo creo que lo decidiré cuando acabe, según la hora que sea y lo cansada que esté, y ya te lo contaré.


sábado, 29 de agosto de 2020

Incendio en Almonaster La Real

 

Me estoy acordando mucho de ti estos días porque hay un incendio grande en Almonaster La Real, empezó el jueves cerca de la Cueva de la Mora, y hoy a esta hora está llegando a Valverde.

He pensado unas cuantas veces que si estuvieras aquí habríamos ido a hacer algunas fotos, y a hacer lo que hiciera falta, que tú siempre sabías lo que era... recuerdo cuando el incendio de Mimbrales del año pasado, me impresionaste aunque no llegué a decírtelo. Yo sola no iré, pero habría ido contigo.

Aquí en casa desde el medio día se ve el humo en el cielo, cada vez mas. Ahora ya se aprecia entre los pinos de enfrente de casa, quizá merezca la pena asomarse a la playa a la puesta de sol, imagino que el sol quedará velado por el humo o quizá no llegue a tanto, por ahora queda al norte, si bajo a verlo ya te lo contaré.

Tres semanas, supongo que dejaré de contar el tiempo, pero hoy aún sé que son tres semanas justas; miro mientras te escribo la esquina del cesped y me estremezco, siento que no supe ver lo importante a tiempo, me parece ahora que a esta hora hace tres semanas todos debíamos suponer ya el desenlace, pero ninguno quisimos verlo; ni siquiera tú, creo. 

El fuego arrasa el monte y se acerca peligrosamente a aldeas y pueblos, se siente hasta el olor a ratos; el fuego que todo lo traga. Tres semanas. Quiero dejar de contarlo. 

Fuego, llamas, humo, desalojos y en el lado opuesto el ofrecimiento de la gente a acoger animales, a transportarlos, a recibir a gente en sus casas, voluntarios por todos lados, cada quien con lo que tiene con lo que es. Me emociona ver la solidaridad en la gente, me deja creer en la Bondad como motor de vida.

Algo bueno entre el humo....