viernes, 16 de octubre de 2020

Días de buitres


Estos días hay muchos buitres por la marisma, deben estar pasando hambre, y en la marisma hay comida.

Son días de buitres, no sólo en la marisma. Pero en algunos sitios no hay carroña de la que tirar, así que supongo que, más pronto que tarde, pasarán de largo.

 Yo no he conseguido verlos, pero dicen que, entre los buitres que entran a la marisma, hay dos alimoches jóvenes; lo que sí he visto son buitres de Rupell, al menos un par de ellos, y también algunos buitres negros.

 

 

No he conseguido ver ninguno anillado, pero me gusta pensar que alguno de ellos viene de Quintos, donde han tenido muy buena temporada de cría este año.

Seguiré pasando por la zona en los próximos días, quizá con un poco de suerte pueda ver los alimoches.


Como siempre, te seguiré contando.
 

martes, 13 de octubre de 2020

Otras playas, otras sales

 

Paseos largos y calmados, la arena en los pies y el viento en la cara. 

Estos días de descanso ha tocado salir un poco de la rutina, y ¡cuanta falta me hacía!

El horizonte azul inmenso donde la mirada se pierde. 

El corazón a saltos de roca en roca y el alma libre, fuera del cuerpo.





 

viernes, 9 de octubre de 2020

Días raros, cuestión de paciencia.


 Son días raros, padre.

Hay muchas cosas que resolver, tanto en casa como en el trabajo, pero poco o casi nada depende de mí, y casi nada es rápido. Todo depende de unos tiempos que yo no marco y de unas acciones que yo no puedo realizar, así que estoy en compás de espera, repitiéndome continuamente que es cuestión de paciencia, que las cosas están enrumbadas.

Tengo suerte, lo sé. Hay mucha gente pendiente de mí, de nosotros. 

Y sobretodo, sigo trabajando aquí, en un lugar con estos amaneceres, con esta luz, con esta playa nuestra, que esto días de levante (a pesar del calor y los mosquitos) está espectacular, y me permite, en pleno mes de octubre bañarme tranquilamente.

Lo único malo es que no llueve, y no hay previsión de lluvias al menos en lo que queda de mes. Si lloviera este otoño-invierno en condiciones, esto ya sí que sería el paraíso.

A ver si me dejan hacer algunas de las cosas que quiero, ayúdame padre, sé que no me has dejado de la mano, te siento, pero ayúdame. Espero no defraudarte y haber aprendido de ti lo suficiente.

Te quiero y sigo echándote mucho de menos dos meses después. Sí, dos meses ya... quien lo diría.

Me da lástima que aquellas personas por las que más hiciste no valoren todo lo que arriesgaste por ellas, y no sean conscientes de lo fáciles que les has dejado las cosas. Me pregunto con frecuencia qué sería lo que te llevó a rodearte de personas así y qué te aportaba a ti este tipo de relaciones; me consta que sabías que lo dabas todo a cambio de casi nada y que eso para ti fue suficiente; pero ahora que ya no estás ¿como es posible que ellas sigan ciegas a tu esfuerzo? ¿Es egoísmo o carácter? ¿Fue amor alguna vez o solo era provecho y beneficio a su favor? Porque lo que tengo claro es que lo hoy deben sentir no es amor, si fuera eso el comportamiento sería indudablemente otro.

En fin, me voy ya. Este fin de semana aprovecharé para ir a Portugal, vienen Tia Yola y sus niñas, así que yo me siento más liberada y voy a aprovechar, para cuando no toque. Lo dicho padre, te quiero y te echo de menos, aunque te hablo mientras conduzco por la playa.

sábado, 3 de octubre de 2020

Viajes de ida y vuelta...

 Hay algunas cosas feas en este trabajo, una de ellas para mí es tener que ir a Madrid. Vaya jaleo, ruido, ajetreo... deseando venirme estaba.

Pero ha sido un viaje productivo, creo que he resuelto cosas, he hablado cara a cara con la jefa, tiene las ideas muy claras y va a intentar ayudarme en todo lo que pueda, me consta que ya ha negociado cosas por mí. Las intenciones son buenas, sólo falta que cristalicen realmente.

Habrá que tener paciencia, porque los plazos no los marco yo, ni siquiera ella... los plazos serán dilatados para cualquier solución, pero mi esperanza es que las soluciones que se den sean definitivas.

No sé si a ti te gustaría el rumbo que están tomando las cosas. Por arriba creen que la situación es ya insostenible por más tiempo y yo, después de que me hayan contado algunas conversaciones, creo que también; me da lástima porque yo creo que podríamos complementarnos bien, y creo que el tiempo invertido por ti en este equipo era una buena inversión, lo que pasa es que no todos están de acuerdo; hay quien a mí no me considera parte del equipo, y me siente como una amenaza, yo creo no serlo, aunque es verdad que de natural asumo las responsabilidades, me lo pidan o  no y quizá sea eso lo que no le cuadra.

En fin, intentaré tener paciencia, seguir haciendo mi trabajo y tirando adelante con la carga, a veces demasiado pesada y mucho más al llevarla en solitario. Te echo de menos cada día, sobretodo nuestras conversaciones, lamento no haber sido capaz de llegar a escribir tus memorias, contigo se pierden la mayor parte de las anecdotas, pero es que eran tuyas, de nadie más.

La vuelta desde Madrid ha sido lo más agradable. Sentir calor y apoyos, contar con compañeros de los de verdad, de los que gusta tener cerca. Eso sí lo he disfrutado.





martes, 29 de septiembre de 2020

Los rompidos

 Las últimas mareas grandes metieron agua en los rompidos, agua salobre mitad río mitad mar; agua que trae vida y colores por fin a esta margen del río.

Es una alegría ver los bandos de flamencos de nuevo, y las reuniones de limícolas volando al unísono, escuchar las protestas de las cigüeñuelas y el aleteo de los patos reales al levantar el vuelo.



 

A falta de lluvias que colmen los lucios, disfruto de estos encharcamientos, que día a día se vuelven más salobres y menos apetecibles, pero que de momento son un espectáculo precioso. Tengo además la fortuna de haber acompañado a gente que me enseña, que también disfruta, que comparte conmigo sus vivencias, experiencias, inquietudes y propuestas.

Esta Doñana está llena de románticos.


 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Hoy y solo hoy

 Hoy me pesa todo, me pesa que no estés, me pesa cuidar de mayores y de menores, me pesa estar alerta, me pesa no sacar adelante tanto trabajo como me gustaría, me pesa no tener tiempo de pasear sin rumbo, me pesa el calor y la responsabilidad.

Hoy me pesan los pies y la cabeza. Me pesa el alma, el corazón, los brazos.... y los abrazos, sobretodo los que me faltan y los que no me salen.

Hoy pareciera que los hombros van a llegarme al suelo del peso de la mochila.

Y aún así camino, porque no queda más remedio, porque hay mucho trecho por delante, porque el camino es largo y la vida es esto.

Hoy soy consciente de lo que cuesta respirar algunos días y también sé que es un privilegio estar viva.

Hoy, aquí y ahora, me permito sentirme pesada pero solo hoy, mañana volveré a ser liviana, volveré a sentirme afortunada y volveré a cargar el peso sin quejarme, sin que me pueda, sin que me cueste respirar.


miércoles, 23 de septiembre de 2020

El viernes llovió algo

El viernes llovió algo, como siempre, donde menos agua cayó fue aquí en Marismillas, a penas fueron siete litros; en Matalascañas fueron trece y en Almonte cuarenta. Ya sabes como son estas tormentas de final de verano, descargan donde descargan y para el resto no queda nada.

Mira si llovió poco que el domingo mismo pude irme a casa por la marisma.

 
 
Estos días atras también  he estado aprovechando la marisma seca para conocer caminos y sitios nuevos, he tenido la suerte de ir en algunos casos acompañada y es un autético privilegio. Me encanta escuchas historias y aprender nombre, sitios, plantas... un lujo. 
 

Sitios que no conocía, llenos de magis y de historia. Acabas con los ojos llenos de llano, con la sensación de pequeñez en la inmensidad del vacío. 
Este año los añmajos han proliferado de manera espectacular, y a estas alturas tiene ese color rojizo tan característico y peculiar. Es bastante impresionante, la verdad.

Por fin conocí esta casa, este palacio. Me sorprendió la ubicación, a pesar de haberlo visto desde distintas perspectivas y me lleva a imaginar la vida en un lugar tan remoto e inaccesible. Ahora es sólo morada de una pareja de discretas lechuzas, refugio de jabalíes y pronto, si nadie lo remedia, será una montaña de escombros. 

En esta veta encontré unas conchas de cañaillas que deben tener uno 1.800 años de antigüedad, casi fosilizadas, preciosas y míticas, al menos para mí.

Me temo que algunos días más podré "marismear" antes de que llueva, todo tiene sus ventajas.