sábado, 15 de agosto de 2020

Ya han llegado, todo perfecto

Ayer llegaron, al final a medio día en vez de por la noche. Todo fue bien, muy bien.

Mientras conducía hacia Malandar iba concentrada en ti, no estaba nerviosa ni preocupada.

A la barcaza llegó Juan Pedro, tuve una conversación con él un tanto áspera, bastante triste, pero no me afectó para lo que estaba haciendo, la dejé aparcada hasta llegar a palacio y encontrarme con los compañeros; habrá que enfrentarse a ello, pero no será ahora.

Estuvimos en la playa hasta la puesta de sol, como otras veces.

Hay cosas que no me gustan, pero no me siento con fuerza ni soltura para cambiarlas, iremos poco a poco.

Gracias.

No te preocupes, todo irá bien, y sé que estás conmigo.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Ayer cochinos y hoy pescadora

 Te cuento que hoy hemos ido a la duna bonita todos, es una alegría que Manu esté aquí, aunque yo casi no voy a verlo...  Al empezar a bajar de la duna hemos visto, sobrevolando el primer tren, una pescadora, para mí es la primera de la temporada, y hace sólo unos días tú tampoco habías visto ninguna; hemos pensado que ha venido a verte y a acompañarte en tu primer vuelo desde lo alto de la duna. Ojalá haya sido así.

Tus nietos también estaban, pero se nos escondieron detrás.

Ayer, sin embargo, la tarde fue de cochinos. En la playa ya han encontrado los restos del rorcual boreal, así que van abriendo agujeros aquí y allá, y en casa apareció uno en la acera de enfrente, mientras tus hermanas estaban allí tomando café con mamá.


Bueno, te dejo que estoy cansada, por cierto, ha llegado Jose Polo para echarnos un cable en estos días; no sabes (o quizá sí) lo bien que me va a venir, aunque sé lo poco que te gustan las interferencias de fuera... 

Te seguiré contando.

martes, 11 de agosto de 2020

Nueva normalidad

¡Buenos días padre!

Esta mañana en vez de llamarme tú para tomar el café, me ha llamado Montse. Que raro ha sido no ser tu cara la primera que veo, después de la mía en el espejo, en un día laborable.

Que raro ese incomparable paseo por la playa hasta el inglesillo, ¿quien iba a decirme a mí que echaría de menos hasta el humo de tu cigarro?

Sí papá, lo he echado en falta.

Si vieras que he venido con la marea hasta arriba, menos mal que el coeficiente es pequeño estos días, y que a partir de Zalabar, como tú bien sabes, la playa mejora mucho.

 Luisin ha pasado la trailla por el Inglesillo, y yo no he podido evitar pensar en su padre, y tú ya sabes por qué; no había mucho rastro de conejos hoy, pero había uno de zorro a lo largo del carril, justo sobre la loma del cuartel.

Llegar al Palacio y atravesar la cancela ha sido uno de los momentos más duros de mi vida, pero está tan bonito el jardín, con sus farolas y bancos nuevos, las palmeras, los palmitos.... los compañeros han puesto las banderas a media asta, y un crespón negro en la de España, no sé si te gustaría pero tú lo habrías hecho también por cualquier otro miembro del equipo ¿a que sí?

En fin, la tarea de la mañana no me ha dejado mucho tiempo para pensarte; le he dejado tu coche a Violeta para la visita, no sé qué pasará después; Antonio y los muchachos se han repartido tu uniforme, espero que no te importe.

Ayer fue un día muy cansado, no imaginas la cantidad de gente que llegó a verte, la cantidad de llamadas, mensajes, whatsaps que hemos recibido... hay artículos en prensa y miles de publicaciones en diferentes redes sociales. Es un orgullo tan grande.

Yo tengo un agujero en el estómago, pero me obligo a comer algo. Me has dejado muy sola, muy muy sola, aunque tengo mucha gente alrededor. Pero soy consciente de lo afortunada que soy de haber sido tu hija, y además he tenido el privilegio de trabajar a tu lado, de compartir tu Doñana, esa que tú amas y conoces como nadie. Te quiero tanto y te lo he dicho tan poco, pero creo que lo sabías, he intentado demostrártelo en cada acto mucho más que con palabras. 

La vida me hizo el tremendo regalo de darme dos años a tu lado codo con codo, siendo tu sombra, tu escolta y tu vigilante, como a veces me decías.

Al final ha sido rápido y repentino, auque tú llevabas tiempo sabiendo que estabas en los minutos de descuento, miro hacia atrás ahora y lo veo claro. 

Bueno padre, voy a comer algo que en un rato viene el jefe de dispositivo, ya sabes bien como es esto.

No te preocupes, Joselito está bien, Manu llegó anoche sin contratiempos y cuidaremos a mamá con toda la paciencia. Te escribiré de vez en cuando más porque yo lo necesitaré que porque tú vayas a leerlo, y prometo ponerte incluso alguna foto. Tengo en la mente ese libro del que hablamos, espero contar con Muriel y con Jose para sacarlo adelante, y por supuesto con tu amigo Jose Ramón, como no puede ser de otra forma.

Nos quedaron tantos carriles por recorrer, tantas dunas por subir y tantas conversaciones por tener, siento no haber estado más cerca en algunos momentos, y no haber comprendido mejor tus afectos.

Lo dicho, te seguiré escribiendo. 



lunes, 2 de diciembre de 2019

Al sur, más al sur...

Impresionada por las caras de los que esperan junto a la carretera, mil kilómetros de furgoneta y algunos más a pie. Señoras y niños que venden bellotas, areas de descanso fuera de lugar.

Imlil y Atlas antes de llegar a destino.
Caras, sonrisas, mucho té, montañas... allá a lo lejos el Toubkal.

 Un ratito de desierto, de dunas y de nómadas. Un pozo que reúne a su alrededor y el cielo infinito sobre nosotros.
Ópera en la arena, la piel erizada; música gnawa, olor a humo.


¿Se puede cambiar el mundo? Que no es utopía sino justicia...

Agradecida de ser, de estar.

Marrones, amarillos, naranjas y azules. Lagos sin agua y dunas de arena, piedras donde comen las cabras.


Un guiño a la luna, una noche de bullicio.

Desolada a ratos, intenso, muy intenso viaje al sur.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

¿Nuevas rutas migratorias?

Doñana es un punto importante en las rutas migratorias de numerosas especies, recalan por aquí aves, mariposas, pasan grandes cetáceos y peces por esta costa.

Pero hace dos meses llegó también una patera, y el lunes otra. ¿Será Doñana una nueva ruta migratoria para personas también? Este verano han sido dos pateras, quien sabe si vendrán más.




Dicen que eran más, pero a Sanlúcar han llegado quince, cuatro mujeres, tres hombres y ocho menores, ¡ocho!. Dicen que traían ropa para cambiarse, y que algunos traían tablets, dicen que la embarcación no tenía motor y que fue remolcada hasta cerca de la costa, dicen que no vienen dispuestos a trabajar, dicen.....

Yo sólo sé que han venido hasta aquí jugándose la vida, pagando un alto precio, que si estuvieran bien en su tierra ¿para qué iban a venir hasta aquí? ¿para qué un viaje incierto? 

Imagino esas vidas antes, sólo un rato antes de embarcar, un grupo de gente que probablemente no se conocía hasta ese momento; una madre, hermana, novia o mujer, preparando el avituallamiento, mantas y chaquetones para el viaje, que luego quedarán tendidos en la playa, revueltos por las olas, mezclados con la arena. Una camiseta de la selcción de futbol de Marruecos, que fue de un niño (ocho menores), la ilusión de jugar en un equipo de la mejor liga del mundo, jugar un partido de esos que veían en la tele del bar, como si eso fuera posible para alguien que ha llegado en una patera.







Mafias que se aprovechan de la miseria, no sólo de la económica, sino también de la moral. Guerras, violencia, hambre, huida siempre hacia delante porque atrás no hay nada a lo que mirar. 

Que será cierto que no se la han jugado tanto, pero que están aquí, en unos calbozos a la espera de un veredicto, o en un centro de menores sobresaturado. Que están aquí sin saber adonde les lleva eso. Que están aquí y no en sus casas.... Yo no me cambiaría por ninguno de ell@s ¿y tú?

jueves, 29 de agosto de 2019

Paseos y andanzas por el país vecino.


Hace mucho calor cuando llegamos, el día debió ser agobiante porque ahora, ya atardeciendo, el calor aplasta. 

Pasear por calles empedradas y empinadas, estrechas, sinuosas... un pequeño pueblo cualquiera en el interior de Portugal, muralla, castillo, baptisterio... Una Terra Utópica en la que cenar, olor a antiguo. Dormir con el arrullo del río.
 
 

Y amanecer con ganas de surcar sus aguas, un poco más río abajo; dejarse llevar sin perder el rumbo; viento en contra, corriente en contra y resistir, avanzar, remar.


Llegar y no haber llegado, baño de sol. Tiempo de espera.

Amar la vida, cada momento, pensar en nada...



Ventanas a otros mundos, a otras realidades.

Preguntarme siempre por lo que hay detrás, por lo que estuvo delante y ya no está.

Imaginar las caras, los sonidos que fueron rutinarios, cercanos, comunes en otros tiempos.

¿Quien? ¿Por qué?



Costa Vicentina es sinónimo de pesca, de charla a medias palabras con pescadores de manos gruesas, de piel curtida y hablar pausado. Costa Vicentina de vida dura y dfícil, en brusco cambio.
Me preguntas que hasta cuando creo que resistirá este modo de vida y no sé qué contestar, ¿una generación más, dos? Supongo que el turismo se llevará por delante esta forma de pesca, de subsistencia. Pero los turistas querremos seguir comiendo pescado, almejas, percebes... ¿de donde vendrán entonces? ¿qué quedará de auténtico?


La vida está en los detalles, pequeños peces de madera, manteles de flores azules, textos sobre tablas de colores.



Suma de objetos sobre una caja o tras la ventana. Carreras de niños, polvo en las sandalias.


Y un hombre que mira al mar, donde las olas rompen sobre las rocas, salpicando de blanco el azul del cielo; ¿estará pensando cuando podrán volver a salir a pescar? Yo imagino la pequeña embarcación mecida por las olas, allá abajo del acantilado, esperando también la hora de volver a salir.



Más ríos nos esperan y otras playas, más kilómetros por recorrer. Unos vinhos, unos peixes...

Ojos llenos de azul y verde, de marrones y grises; de acantilados, olas y vientos.

Y siempre, siempre, cosas por descubrir, caminos por recorrer y vinos por compartir.